La enormidad de algunos pozos sobre la traza vial de la Ruta Nacional N° 11 causa estupor y, a la vez, representan una amenaza letal para los transeúntes que pisan suelo santafesino. Se trata de cráteres de dimensiones inauditas, que van hasta casi los 10 metros de longitud, abarcan más de media mano y ostentan una profundidad que supera los 30 centímetros.



































