Como ya hemos dicho, hay toda una serie de factores educacionales y ambientales que pueden influir. Por ejemplo, influyen en las adicciones las condiciones sociales. Ambientes de pobreza y de marginalidad pueden aumentar el riesgo de padecer una adicción. El hecho de vivir en entornos violentos, de experiencias traumáticas son factores que predisponen a estos consumos. Y está claro que hay una relación directa entre niveles culturales bajos y exposición a situaciones de riesgo. Por tanto, la educación, y el desarrollo de actividades de ocio alternativas, etcétera, pueden ser factores que prevengan absolutamente una adicción. Sabemos, por ejemplo, que el hecho de hacer actividades extraescolares, actividades deportivas, reducen la incidencia de casos de drogadicción en jóvenes. Tenemos claro que las influencias sociales de grupos de personas que ya consumen hacen que personas que no se habían iniciado en esos consumos puedan empezar a consumir y, por tanto, entrar en esa ruleta rusa en la que se puede producir desde el abuso de esas sustancias a una adicción.