Un niño pequeño se encuentra sano y, de repente, puede presentar hinchazón en labios o párpados, ronchas, vómitos, diarrea y hasta sangrado en la materia fecal: una batería de síntomas -solos o en conjunto- que suelen desconcertar a los familiares. Lo que podría estar sucediendo es que el niño haya ingerido un alimento y esté experimentando una reacción alérgica. Las alergias alimentarias son una condición en aumento que padecen cerca de 250.000 menores de cinco años en nuestro país y que, hasta su diagnóstico y tratamiento, pueden alterar dramáticamente la salud y la calidad de vida del niño y de su entorno.


































