Gastroenteritis en el sur de Brasil: cómo consultar los mapas de balneabilidad antes de ir a la playa
Un brote de gastroenteritis en Florianópolis y otras playas del sur brasileño encendió una alerta entre turistas. La calidad del agua cambia semana a semana y los mapas oficiales de balneabilidad se convierten en una herramienta clave para prevenir la llamada “diarrea del viajero” y otros cuadros gastrointestinales.
Gastroenteritis en el sur de Brasil: cómo consultar los mapas de balneabilidad antes de ir a la playa
En los últimos días, unbrote de gastroenteritis registrado en Florianópolis y en distintas playas del sur de Brasilvolvió a poner en primer plano un riesgo sanitario que muchas veces se subestima: la exposición a aguas contaminadas y el consumo de alimentos o bebidas elaborados sin condiciones adecuadas de higiene.
La situación generó preocupación entre viajeros argentinos que eligen esas playas como destino, especialmente porque se detectaron zonas costeras con contaminación bacteriana y viral que incrementa la probabilidad de contraer gastroenterocolitis.
En este contexto, las recomendaciones apuntan a reforzar las medidas de prevención y, sobre todo, a incorporar un hábito clave antes de ir al mar: consultar los mapas oficiales de balneabilidad.
Las playas pueden convertirse en una vía de exposición cuando presentan niveles elevados de contaminación
Extremar cuidados
El cuadro identificado en la mayoría de los casos corresponde a la llamada “diarrea del viajero”, un trastorno frecuente en contextos turísticos, asociado a la ingesta de agua o alimentos contaminados. Se manifiesta principalmente con deposiciones líquidas, dolor abdominal, náuseas y, en algunos casos, vómitos.
Si bien suele tratarse de un cuadro autolimitado que se resuelve en el transcurso de una semana y no reviste gravedad en personas sanas, el brote registrado en el sur de Brasil obligó a reforzar las advertencias. La particularidad de este episodio es que el riesgo no se limita al consumo directo de alimentos o bebidas, sino que también está vinculado al contacto con aguas no aptas para el baño.
El mar, los ríos y las playas pueden convertirse en una vía de exposición cuando presentan niveles elevados de bacterias o virus, especialmente tras lluvias intensas, fallas en sistemas de saneamiento o descargas cloacales. Por eso, la calidad del agua es un factor central para quienes pasan varias horas en la playa, se bañan, juegan en la orilla o practican deportes acuáticos.
El brote registrado en el sur de Brasil obligó a reforzar las advertencias
Mapas de balneabilidad
Uno de los ejes centrales de las recomendaciones actuales es la consulta periódica de los mapas oficiales de balneabilidad. Estos informes, elaborados por organismos técnicos locales, indican si una playa es apta o no para el uso recreativo, en función de análisis microbiológicos del agua.
La clave está en entender que la balneabilidad es dinámica. Una playa que una semana aparece como segura puede dejar de serlo a los pocos días, y viceversa. Factores climáticos y ambientales influyen de manera directa en la calidad del agua, por lo que el riesgo no es uniforme ni constante a lo largo de la temporada.
En el estado de Santa Catarina, por ejemplo, los turistas pueden acceder a un mapa interactivo (haciendo clic aquí) que se actualiza semanalmente y permite verificar el estado de cada balneario. La recomendación es clara: antes de ir a la playa, revisar si la zona elegida figura como apta para bañarse y evitar aquellas que estén señalizadas como no recomendadas.
Ignorar esta información puede aumentar de manera significativa la probabilidad de contraer infecciones gastrointestinales. Tragar accidentalmente agua de mar contaminada o exponerse durante períodos prolongados puede ser suficiente para desencadenar síntomas.
El brote puso en evidencia que el riesgo sanitario no se limita a un solo factor. En zonas afectadas, existen varias vías de contagio que se potencian entre sí. Por un lado, el consumo de agua no segura es uno de los principales problemas. Se aconseja utilizar siempre agua mineral, incluso para el cepillado de dientes, y evitar tragar agua de la ducha.
También se desaconseja consumir hielo, jugos o bebidas de procedencia dudosa, especialmente aquellas vendidas por vendedores ambulantes o en puestos donde no se puede garantizar el uso de agua segura. En el caso de los alimentos, la recomendación es priorizar comidas bien cocidas, evitar productos crudos y no ingerir frutas o verduras que no puedan pelarse o lavarse adecuadamente.
El contacto con el agua del mar en playas no aptas es otro factor determinante. Los niños, que suelen jugar en la orilla y llevarse las manos a la boca, constituyen un grupo especialmente vulnerable, al igual que las personas mayores.
En el marco de esta alerta, también se difundieron pautas claras sobre cómo actuar ante los primeros síntomas. El eje del tratamiento es la hidratación. Se recomienda beber líquidos seguros en pequeñas cantidades cada 10 minutos, aumentando progresivamente según la tolerancia. Las bebidas con sales de rehidratación pueden ser útiles en algunos casos.
En niños, es fundamental continuar con la lactancia materna o con su leche habitual, sin diluirla. El reposo en lugares frescos y la observación de la evolución del cuadro forman parte del manejo inicial.
Existen, sin embargo, signos de alarma que requieren consulta médica inmediata. Entre ellos se incluyen vómitos persistentes que no ceden, deposiciones con sangre, dolor abdominal intenso y continuo, fiebre muy alta o señales de deshidratación, como boca seca, ausencia de lágrimas y disminución marcada de la orina.