Estudios que prometen medir el déficit de vitaminas y minerales, e incluso diagnosticar alteraciones de la microbiota intestinal a partir de una hebra de cabello (test epigenético de pelo), o dispositivos que escanean la palma de la mano y aseguran detectar metales pesados en el organismo en apenas unos segundos, comenzaron a ganar espacio en consultorios santafesinos y encendieron la preocupación de científicos y profesionales de la salud.



































