Las Américas atraviesan una tendencia que las diferencia del resto del mundo: desde el año 2000 son la única región de la Organización Mundial de la Salud donde la tasa de mortalidad por suicidio mantiene una evolución ascendente. Entre 2000 y 2021 pasó de 7,8 a 9,2 muertes cada 100.000 habitantes, un aumento del 17,4%.

































