Luis Brandoni falleció este lunes a los 86 años y Buenos Aires ya prepara un adiós a la altura de una figura que atravesó décadas de teatro, cine y televisión.
La muerte del actor, ocurrida en la madrugada de este lunes abrió una jornada de duelo en la cultura argentina.

Luis Brandoni falleció este lunes a los 86 años y Buenos Aires ya prepara un adiós a la altura de una figura que atravesó décadas de teatro, cine y televisión.
La despedida pública comenzará este mismo lunes desde el mediodía en la Legislatura porteña, donde el público podrá acercarse a saludarlo por última vez hasta la medianoche. La confirmación fue dada por su productor teatral y amigo, Carlos Rottemberg.
El último tramo del homenaje será este martes, cuando sus restos sean trasladados al Panteón de Actores del Cementerio de la Chacarita, un sitio cargado de peso simbólico para la historia artística argentina.
Brandoni había quedado internado el 11 de abril en el Sanatorio Güemes, luego de sufrir un accidente doméstico que derivó en un hematoma subdural. Su cuadro se agravó en los últimos días y el fallecimiento se produjo durante la madrugada de este lunes.
La noticia golpeó con fuerza al ambiente cultural no solo por la dimensión de su trayectoria, sino también porque el actor seguía en actividad. Hasta antes del accidente protagonizaba en calle Corrientes la obra ¿Quién es quién?, junto a Soledad Silveyra.
Uno de los mensajes más resonantes fue el de Ricardo Darín, que eligió una despedida breve y directa en redes sociales: recordó a “Beto” con afecto y puso en palabras la conmoción de una generación de actores y espectadores que lo tuvo siempre cerca. Ambos habían compartido trabajos muy recordados como Mi cuñado y, años más tarde, La odisea de los giles.
Chau Beto, te vamos a recordar y extrañar tanto !
— Ricardo Darin (@BombitaDarin) April 20, 2026
También Soledad Silveyra expresó su dolor con un mensaje cargado de peso emocional. Lo definió como “el último de los grandes en irse” y describió la jornada como un día triste para la cultura, en una despedida atravesada además por la cercanía del trabajo compartido sobre el escenario.
En las horas previas, la preocupación por su salud ya había alterado el ritmo de la cartelera y del ambiente teatral. Su internación, primero tomada con cautela, terminó abriendo paso a una despedida colectiva que mezcló admiración profesional, memoria popular y afecto genuino.
Con el velatorio abierto en la Legislatura y el sepelio previsto en Chacarita, la ciudad le dará un cierre ceremonial a una figura central de la cultura argentina, uno de esos nombres que no necesitan presentación porque durante años estuvieron, al mismo tiempo, en la marquesina, en la pantalla y en la memoria de varias generaciones.




