Quién es Lincoln Foz Ramadan, el niño mitad argentino que brilló junto a Bad Bunny en el entretiempo
Tras el misterio inicial sobre el pequeño que acompañó al "Conejo Malo" en su histórico show, se confirmó que es de nacionalidad argentina. Su participación, cargada de simbolismo, se volvió viral en las redes locales tras el manifiesto de identidad latina que sacudió al mundo.
Quién es Lincoln Foz Ramadan, el niño mitad argentino que brilló junto a Bad Bunny en el entretiempo
El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 no solo dejó boquiabiertos a los espectadores por la presencia de estrellas como Lady Gaga y Ricky Martin, sino también por una pequeña figura que se mantuvo junto a Bad Bunny en los momentos más emotivos del setlist. Tras finalizar el evento, se reveló el dato que impactó en nuestro país: Lincoln Foz Ramadan, el niño que compartió escenario con el ídolo boricua, es mitad argentino.
El pequeño representó la nueva generación de la cultura latina, un punto clave en la narrativa de Benito Antonio Martínez Ocasio para esta edición. La imagen de Lincoln junto al artista, en medio de una escenografía que evocaba las raíces del Caribe, simbolizó la unión de un continente que, según el propio mensaje del show, "va desde Canadá hasta la Argentina".
Tras finalizar el evento, se reveló el dato que impactó en nuestro país: Lincoln Foz Ramadan, el niño que compartió escenario con el ídolo boricua, es mitad argentino.
El proceso de selección y el impacto en redes
Aunque los detalles del contrato se mantienen bajo estricta reserva, se supo que la elección de Lincoln fue parte de una búsqueda minuciosa por parte del equipo de producción de Bad Bunny y sus estilistas, Storm Pablo y Marvin Douglas Linares. El objetivo era encontrar un perfil que pudiera transmitir la pureza y la resiliencia de la identidad hispana en un escenario global frente a millones de personas.
En las últimas horas, las redes sociales en Argentina se inundaron de mensajes de asombro y orgullo al conocerse la nacionalidad del pequeño. Su participación en el Super Bowl LX lo coloca en un lugar privilegiado de la historia de los espectáculos internacionales, siendo uno de los pocos compatriotas en pisar el césped de la gran final de la NFL en un rol tan protagónico durante el Halftime Show.
En un principio, se especuló con que el menor era Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano que fue noticia recientemente tras ser detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), vinculando el show con una protesta directa contra las políticas migratorias.
Sin embargo, la confusión fue aclarada por el diario The New York Times: el protagonista de la emotiva escena es, en realidad, Lincoln Foz Ramadan. Se trata de un modelo y actor infantil de cinco años con raíces argentino-egipcias, cuya presencia buscó representar la diversidad y el futuro de la cultura global. A través de sus redes sociales, el pequeño compartió su entusiasmo por haber participado en el megaevento, confirmando que su elección fue estrictamente profesional y artística.
La participación de Lincoln, luciendo la moda minimalista que definió el show, terminó de sellar el mensaje de hermandad panamericana. Para el público de nuestro país, el dato de sus raíces argentinas convirtió un gesto artístico en un motivo de orgullo nacional, demostrando que la presencia de nuestra bandera —en los genes y en el talento— llegó hasta el centro del campo de juego más famoso del mundo.
El niño, un modelo y actor infantil de cinco años con raíces argentino-egipcias, cuya presencia buscó representar la diversidad y el futuro de la cultura global.
Un mensaje sin fronteras
La inclusión de Lincoln Foz Ramadan reforzó el núcleo político y social de la presentación. Mientras Lady Gaga rendía tributo a la bandera de Puerto Rico con su diseño de Luar y Ricky Martin denunciaba la pérdida de soberanía, la presencia del niño argentino recordó que el éxito de la música en español es un triunfo compartido por todo el cono sur.
Lincoln, desde su lugar, fue el recordatorio visual de que las fronteras geográficas se desdibujan cuando la identidad cultural se celebra con fuerza. Para el público nacional, este 8 de febrero quedará marcado como el día en que un niño argentino fue el testigo privilegiado del tsunami de emociones que Bad Bunny regaló al mundo.