La madrugada del miércoles 3 de enero, una familia de barrio Guadalupe fue blanco de dos robos simultáneos. El segundo golpe fue perpetrado por un joven y un niño, que ingresaron a una vivienda por un portón que ya había sido violentado y se llevaron una hidrolavadora y dos garrafas, entre otros elementos. El mayor de los ladrones fue arrestado dos días más tarde, cuando actuaba de manera sospechosa en el mismo sector de la ciudad de Santa Fe. Pudo ser reconocido porque el particular tatuaje en forma de cruz que tenía en el cuello fue captado claramente por cámaras del sistema de vigilancia de la casa asaltada. Este martes fue condenado en un juicio de procedimiento abreviado.



































