Fueron rescatadas unas 19 personas que eran sometidas a labores precarizadas que rozaban la semiesclavitud al no poder salir de la chanchería, dormir en pequeños cuartos con los cerdos que eran faenados y recibir bajísimos salarios por excesivas horas de trabajo. Además, uno de esos trabajadores era un ciudadano chileno con retraso madurativo captado por los dueños del establecimiento hace 20 años y al cual la familia daba por muerto.


































