Eduardo Groh Riemersma, conocido como “El Polaco”, murió el jueves por la tarde luego de protagonizar un accidente de tránsito mientras circulaba en motocicleta por la ciudad de Santiago del Estero.
Eduardo Groh Riemersma tenía 49 años y estaba al frente de El Montecito de los Canichones, un refugio dedicado al rescate y cuidado de perros. Falleció este jueves luego de perder el control de su motocicleta en una rotonda de la ciudad de Santiago del Estero. La situación de los animales que estaban bajo su cuidado genera preocupación.

Eduardo Groh Riemersma, conocido como “El Polaco”, murió el jueves por la tarde luego de protagonizar un accidente de tránsito mientras circulaba en motocicleta por la ciudad de Santiago del Estero.
Tenía 49 años y era una figura reconocida en el ámbito del proteccionismo animal por su trabajo al frente del refugio El Montecito de los Canichones, donde se dedicaba al rescate y cuidado de perros en situación de abandono, enfermedad o maltrato.
El accidente ocurrió alrededor de las 15.40 en la zona de la rotonda ubicada en avenida Alsina y Ramón Gómez Cornet. Según la información difundida tras el hecho, Groh Riemersma circulaba a bordo de una motocicleta KTM 990 Adventure cuando perdió el control del vehículo y cayó sobre la calzada.
El servicio de emergencias acudió al lugar y dispuso su traslado al Hospital Regional, pero el hombre ingresó sin signos vitales.
La noticia provocó repercusión entre organizaciones, proteccionistas y personas que conocían la tarea desarrollada durante años por Groh Riemersma. Su muerte también abrió un interrogante inmediato sobre la continuidad del refugio y el cuidado de los animales que dependían de su trabajo cotidiano.
De acuerdo con las primeras informaciones, el siniestro se produjo durante la tarde del jueves cuando Groh Riemersma circulaba en su motocicleta por avenida Alsina. Al llegar a la intersección con Ramón Gómez Cornet perdió el control del rodado, derrapó y terminó cayendo sobre el asfalto.
El Servicio de Emergencia y Accidentología de Santiago del Estero (SEASE) intervino poco después y trasladó al motociclista hasta el Hospital Regional. El médico Francisco Alderete confirmó que ingresó sin signos vitales.
Los primeros informes médicos señalaron que el impacto le provocó lesiones traumáticas de extrema gravedad, entre ellas un traumatismo de cráneo y un fuerte compromiso del tórax. No obstante, la mecánica precisa del accidente quedó bajo investigación.
La Fiscalía interviniente dispuso distintas medidas para establecer cómo ocurrió el hecho. Entre ellas se encuentra el trabajo del área de Criminalística en el lugar del accidente y el relevamiento de las cámaras de seguridad instaladas en la zona.
También se ordenó el traslado del cuerpo a la morgue judicial para la realización de la autopsia correspondiente. Las pericias deberán aportar elementos para determinar las circunstancias exactas del siniestro.
En las primeras horas posteriores al accidente circularon distintas versiones sobre lo ocurrido, pero la mecánica definitiva deberá establecerse a partir de la investigación judicial y de las pruebas reunidas.
La figura de “El Polaco” estaba estrechamente vinculada con El Montecito de los Canichones, un espacio dedicado durante años al rescate de animales. Su tarea se concentró especialmente en perros que se encontraban en situación de calle, habían sufrido maltrato, estaban enfermos o presentaban discapacidades.
Su historia dentro del proteccionismo animal comenzó después de una experiencia personal que, con el tiempo, terminó marcando el rumbo de su vida. Antes de dedicarse de lleno al rescate, había iniciado estudios de Ingeniería Forestal en Santiago del Estero y también pasó un período viviendo en Alemania.
Según reconstrucciones realizadas por medios santiagueños, uno de los episodios que tuvo especial importancia en su acercamiento al rescate animal fue la historia de Beethoven, un perro que sobrevivió después de que su madre y sus hermanos fueran atropellados.
Groh Riemersma había atravesado anteriormente un accidente grave y encontró un vínculo entre ambas experiencias. A partir de entonces comenzó a involucrarse cada vez más con animales abandonados y heridos.
Con el paso de los años, los rescates se transformaron en una tarea permanente. El refugio creció y la cantidad de animales que necesitaban atención también. Al momento de su muerte había alrededor de 250 animales bajo su cuidado, lo que convirtió la continuidad del espacio en una de las principales preocupaciones posteriores al accidente.
El futuro del refugio, sin embargo, no depende exclusivamente de la continuidad de una persona. La Asociación Civil Santiagueña El Montecito de los Canichones cuenta con personería jurídica propia, por lo que la organización puede continuar funcionando.
El desafío inmediato será reorganizar las tareas que realizaba Groh Riemersma y garantizar la alimentación, atención veterinaria y cuidado diario de los animales.
La situación pone nuevamente en primer plano una dificultad que atraviesan muchos refugios: la dependencia de un número reducido de personas para sostener tareas que requieren atención permanente. En este caso, la muerte de quien durante años estuvo al frente del espacio obliga a reorganizar una estructura que tenía a su cargo cientos de animales.
La labor de Groh Riemersma trascendió los límites de Santiago del Estero. Durante casi dos décadas participó en rescates y en acciones vinculadas con animales abandonados y víctimas de maltrato. Con el tiempo, El Montecito de los Canichones se convirtió en una referencia dentro del movimiento proteccionista.
Su trabajo también estuvo relacionado con la recuperación de animales con enfermedades, lesiones o discapacidades que requerían cuidados especiales. El objetivo del refugio no se limitaba al rescate, sino que incluía la atención posterior y la búsqueda de condiciones adecuadas para los animales.
La muerte de “El Polaco” generó mensajes de despedida y muestras de reconocimiento por parte de personas vinculadas al proteccionismo.
También volvió visible una realidad cotidiana que muchas veces queda fuera de las noticias: detrás de cada refugio hay una estructura de personas, recursos y voluntarios que debe sostenerse todos los días para garantizar el bienestar de los animales.
Ahora, mientras avanza la investigación para determinar las circunstancias del accidente, la atención también está puesta en la continuidad de El Montecito de los Canichones.
El desafío inmediato será garantizar que los animales que estaban bajo el cuidado de Groh Riemersma continúen recibiendo alimento, atención veterinaria y protección. La organización deberá atravesar una etapa de reorganización para sostener una tarea que durante años estuvo fuertemente asociada a la figura de su fundador y principal referente.
La muerte de Eduardo “El Polaco” Groh Riemersma deja así dos cuestiones abiertas: por un lado, la investigación judicial para determinar cómo ocurrió el accidente que terminó con su vida; por otro, la necesidad de asegurar la continuidad de la tarea de rescate y cuidado animal que desarrolló durante buena parte de sus 49 años.





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