La demolición de búnkers de venta de drogas se consolidó en los últimos dos años como una de las políticas de seguridad más visibles en la provincia de Santa Fe. A través de operativos judiciales coordinados por el Ministerio Público de la Acusación, con apoyo policial y de gobiernos locales, el Estado avanzó sobre inmuebles utilizados para el narcomenudeo en barrios atravesados por la violencia.


































