Juliano Salierno jsalierno@ellitoral.com El tribunal pluripersonal de Vera, integrado por los jueces Nicolás Muse Chemes -presidente-, Jorge Galbusera y Virgilio Palud, condenó hoy a José Luis Sandoval y Mariano Gastón Barreto a la pena de prisión perpetua por el doble homicidio del matrimonio Robles-Cabral, ocurrido en enero de 2013, en un campo cercano a la ciudad cabecera del departamento. Aunque todavía no se conocen los fundamentos del fallo, los jueces consideraron a Sandoval y Barreto como coautores de los delitos de “robo calificado, homicidio calificado por alevosía y portación y tenencia ilegítima de arma de fuego”. La sentencia se ajusta a lo solicitado por el Ministerio Público Fiscal, cuyos operadores durante el juicio fueron los fiscales Jorgelina Mosser Ferro y José García Calvo. A propósito de ello, la Dra. Mosser Ferro destacó que “la sentencia es la más adecuada porque se ha dado muerte a dos personas con un desprecio absoluto por sus vidas y delante de sus tres hijos chiquitos” de los cuales “el mayor de 14 años tuvo que conducir desde el campo, llevando a la madre agonizando y al padre muerto hasta el hospital de Vera”. Indefensos y a oscuras El hecho criminal se produjo entre la noche del 13 y la madrugada del 14 de enero de 2013, en el portón de acceso a un campo donde Juan Domingo Robles (39) trabajaba como puestero. Allí vivía junto a su esposa Argentina Gabriela Cabral (35) y sus tres hijos de 14, 12 y 11 años. La familia regresaba al campo ubicado en el km 32 de la Ruta Provincial 98, en cercanías de la ciudad de Vera, cuando dos desconocidos los sorprendieron con un feroz ataque. El primer disparo se oyó cuando Robles descendió del auto Renault 12 para abrir la tranquera, y en cambio fue derribado con un escopetazo en el pecho. Su mujer, que bajó para socorrerlo, fue alcanzada por otro tiro que le interesó el cráneo y falleció a los pocos días en el hospital público. Malheridos, ambos fueron conducidos en medio de la noche por el mayor de sus hijos -hoy de 17 años-, quien compareció ante el tribunal acompañado de un tío, para revivir la tragedia de su vida. Los imputados El caso causó enorme conmoción en la comunidad norteña, e incluso tuvo alcance provincial por la ferocidad del ataque a una familia indefensa en el medio de la nada. Entre las distintas líneas de investigación, primero se detuvo a un ex empleado del campo, acusado de graves delitos contra una de las hijas del matrimonio. Sin embargo, luego se supo que éste no tuvo nada que ver con los asesinatos y la investigación giró en torno a dos forajidos cuyos pasos estaban siendo seguidos por efectivos de la Guardia Rural los Pumas por abigeato. “La actuación de la policía fue magnífica” reconoció la fiscal Mosser Ferro, dado que “siguieron muchas líneas investigativas paralelas” y primero “hubo que probar el robo” para “después comprobar el doble homicidio”. El primero en caer fue Sandoval, que según la crónica policial reconoció el hecho cuando fueron hallados en su poder efectos personales de las víctimas. En esa declaración nombró a un tal Barreto, oriundo del barrio Abasto de Santa Fe y que contaba con pedido de captura por un hecho ocurrido en Recreo. Un tercer imputado de apellido Luque, quien conducía un remís que trasladó a la dupla hasta el campo, fue sobreseído previo al inicio del juicio oral. El juicio Las audiencias de juicio comenzaron el martes 6 de octubre y pasaron por la sala más de 40 testigos, en su mayoría policías que intervinieron en las distintas etapas del proceso; también médicos legistas y familiares, entre otros. Si bien el tribunal les ofreció a los imputados la posibilidad de declarar, ni Sandoval ni Barreto accedieron a brindar declaración. En el caso de Sandoval, contó con la asistencia técnica de los abogados Franco Corchuelo y Gabriel Baussero; mientras que Barreto fue defendido por la defensora pública oficial Silvia Zabala de De la Torre.


































