La inseguridad volvió a golpear de madrugada a los choferes de la Línea 8. Esta vez, el blanco fue la parada ubicada en Sarmiento al 8900, un espacio que los trabajadores acondicionaron con esfuerzo para poder descansar entre turnos y que, en cuestión de minutos, fue violentado, saqueado y destrozado.




































