"Todavía estoy en shock... la verdad que fue terrorífico. Esos tipos estaban re drogados. Yo me 'comí' dos balazos y si no le daba la llave de la caja fuerte me mataban. De todos modos no alcanzaron a abrirla", reflexiona Luis Couralt, el dueño del drugstore asaltado la mañana del miércoles, desde su cama en el hospital Cullen donde aun permanece internado.




































