Ya en la parte final lo tuvo Wanchope. A Farías lo revolearon por el aire y Sampaio cobró el tiro libre. Lo ejecutó Bernardi, dominó Wanchope y cuando definió, lo tenía encima a Dawson, que le tapó el remate. Colón recuperó algo de protagonismo a partir de esa jugada, Peñarol volvió al mismo refugio defensivo del primer tiempo, pero la falta de claridad le jugó una mala pasada a un Colón que ya había desperdiciado su momento propicio, que se dio durante todo el primer tiempo. Pero al final llegó el gol de Farías, que puso justicia. No exenta de sufrimiento… Como religiosamente lo marca la historia de Colón. Primero sufrir, después gozar.