Una pata de conejo. Siete años de espejos. Tirar sal por atrás del hombro izquierdo. El gato negro. La escalera abierta. Crucifijo. Cinta roja. Ristra de ajo. Y así la lista podría resultar interminable. Es creer o reventar. "Las brujas no existen, pero que las hay...las hay", valida más que nunca en el Mundo Colón.

































