En la asignación de responsabilidades, el que menos las carga sobre sus espaldas es Adrián Marini. No armó el plantel, no trabajó con ellos y se lo dieron con el torneo en marcha y cuando los resultados, con dos técnicos de mucha experiencia, habían sido negativos. Chupete logró dos triunfos revitalizantes (Vélez y Tigre). Pero la tercera fue la vencida. El equipo jugó tan mal como lo había hecho en los peores partidos con Falcioni y Rondina. El resultado pudo haber sido catastrófico si no mediaba la mala puntería de los jugadores de Barracas Central y alguna que otra intervención de Ignacio Chicco, el único que se salva del aplazo.































