Colón jugó su último partido en los primeros días de octubre, cuando venció al CADU de local. Pasaron exactamente cuatro meses desde ese momento. Y más allá de que este prolongado paráte se debió a la pésima campaña y al hecho de no haber ingresado ni siquiera en el amplio lote de equipos que jugó por el segundo ascenso, también mucho tiene que ver la estructura actual de los campeonatos en el fútbol argentino, que sin dudas pone en jaque las economías de los clubes y ahuyenta a los socios.

































