Ese 9 de julio de 1946, el secretario de Estado norteamericano, John Byrnes declaraba que era esencial el acuerdo entre los aliados respecto del arreglo de paz para Alemania, en tanto que contaba con una gran oposición del gobierno ruso. Eran tiempos en que la paz mundial se veía seriamente amenazada. En setiembre del año anterior se había puesto fin a la Segunda Guerra Mundial y en la Argentina, gobernaba el General Perón, quien había asumido en junio de ese año con Hortensio Quijano de vicepresidente, luego de haber ganado las elecciones del mes de febrero.



































