Estaba claro que se esperaba, esta vez y aunque fuera increíble, mucho más la salida del entrenador rival que la de los jugadores propios. Sólo Eduardo Rodrigo Domínguez, el DT que lo sacó campeón a Colón en San Juan, podía generar algo así. Cuando pisó la hierba, la gente explotó al grito de "¡¡¡Barba...Barba!!!!" y el esperado "¡¡¡Dale Campeón...Dale Campeón!!!.
































