Fue grave lo que pasó el lunes en Salta. Grave porque se jugó muy mal (quizás como nunca antes), grave porque De Paoli declaró que en su diagnóstico no pudo precisar con certeza la gravedad del cuadro de situación. Grave porque hizo un intento extremo con muchos cambios, tanto de nombres como también tácticos y en el contexto de un equipo que jugó siempre igual (o sea, no tiene un trabajo, por ejemplo, de marcación con línea de tres en el fondo), sumado a los pocos días de labor con el que De Paoli fue a jugar el partido a Salta. Grave porque seguramente ha visto un plantel "planchado" en lo anímico y también "planchado" en lo físico. Colón no sólo no jugó a nada, sino que le faltó rebeldía y mostró una lentitud exasperante.


































