No se podía esperar demasiado de un equipo con tantos principiantes y primerizos. Fugas, Aarón Martínez, Ojeda, Shlishting, Déboli dirán alguna vez que la primera oportunidad se las dio Falcioni. Ignacio Chicco también tiene ahora la continuidad que todo arquero necesita y que en Colón nadie surgido de las inferiores –y que es arquero- la tuvo, desde los tiempos inmemoriales de José Luis Erni, allá por fines de los 70 y principios de los 80. No podía esperarse un Colón atildado, que suene como un violín y funcione como un motor recién afinado. Le metió un toque de experiencia en cada línea (Delgado, Sánchez Miño y el Pulga). La cuestión es que Colón volvió a perder, los que se iban a ir se fueron o se están por ir (falta que lo haga Lértora), no vino jerarquía suficiente hasta ahora para reemplazarlos y en medio de este diagnóstico, la estabilidad de Falcioni que para muchos depende de lo que pase el miércoles en el Brigadier López en la revancha con Talleres.


































