Por Darío Pignata
dpignata@ellitoral.com
A esta altura, en pocos meses, pareciera ser que el Vélez de Gareca ya sabe cómo pasarla mal, sufrir un tiempo y ganarle a Colón en Santa Fe. Lo hizo camino al campeonato en el torneo anterior y lo repitió ayer estrenando la ropa del mejor en el fútbol argentino. Una carambola que nació de los pies del interminable “Roly” Zárate —algo así como un “Bichi” Fuertes velezano—, complicó más de la cuenta a Pozo, apareció Papa libre para volcarla al medio y Cristaldo la empujó al gol de palomita, casi abajo del arco de Pozo.
Otra vez frente a Vélez el “Turco” se la jugó con un cambió que le salió mal, como tantas veces otros le salieron bien: a diez del final lo sacó a Ricky Gómez —el mejor de todos los volantes junto a Capurro—, abrió demasiado el mediocampo y puso en campo al pibito Rodrigo Canario para quedar arriba con tres delanteros de punta. Lo fue a ganar y lo terminó perdiendo, casi en la misma jugada que reflejó este cambio: le quedó a Canario para la zurda, despejó Vélez, la agarró Zárate y la historia fue la que contamos. Así, el primer remate neto del campeón en Santa Fe fue a parar a la red de Diego Pozo, carambola mediante.
Al compás de Bertoglio
Desde el vamos, Colón se paró con un 4-4-1-1 que complicó a Vélez. Veamos: Garcé y Rivarola laterales; Ferrero-Goux centrales. En el medio, el “8” o carrilero derecho era el “Cabezón” Fabián Castillo, como un puntero tirado atrás frenando las subidas de Emiliano Papa, la pesadilla del partido anterior. Por la izquierda, Ricky Gómez. Los volantes internos eran Capurro-Alfredo Ramírez, con el pibito Bertoglio de mediapunta y solito Nieto arriba.
Ni tiempo tuvo Colón de extrañar a Prediger en la mitad de la cancha, porque no necesitó marcar en esa media hora inicial. ¿El motivo?: siempre la pelota fue propiedad de los volantes sabaleros. La triangulación Capurro-Ricky Gómez-Bertoglio era perfecta y Nieto la aguantaba con propiedad. Así, Colón fue más que Vélez: le pateó cinco tiros de esquina y le hizo amonestar tres jugadores. Se lo tapó Montoya a Goux y otro cabezazo del nuevo nueve se fue cerquita.
Jugaban los volantes de Colón, miraban los de Vélez. Hasta que el chico Bertoglio cometió un pecado de juventud, ésos que se corrigen a la edad del “Bichi” Fuertes: quiso forzar de manera innecesaria una pelota perdida, contra la raya y se tiró a los pies de Waldo Ponce. El chileno se le cayó encima, estando los dos afuera de la cancha y el costo lo pagó el tobillo de Bertoglio. A los cinco minutos no pudo más y pidió el cambio. Entonces, el “Turco” apuró el debut de Maxi Caire —iba a ser titular pero no hizo fútbol por una molestia en casi toda la semana—, lo que generó todo un movimiento de piezas poco feliz.
Le robó la pelota
A la vuelta del descanso, el técnico campeón mandó a Cristaldo al campo y sacó a Gastón Díaz. Por contrapartida, con Caire de “8” y Castillo arriba, Colón ya estaba cambiado. Pero terminó de perder definitivamente la pelota cuando sacó a “Pirulo” Rivarola de atrás para ponerlo de doble cinco, intentando liberar en la teoría a Alfredo Ramírez. La resultante final fue negativa para Colón: el equipo quedó muy abierto con el 3-5-2. Lo peor del mano a mano fue la falta de equivalencias en el duelo de Maxi Caire con el oficio de Víctor Zapata, un problema sin solución para Colón durante todo el complemento, donde chocaron los extremos: el ex Almagro jugó muy mal y el ex River jugó muy bien.
Entonces, después de sufrir una media hora de ahogo futbolístico en el primer tiempo, Vélez empezó a tocar en Santa Fe. Sólo paraban el vendaval Capurro y Ricky Gómez, más la defensa bien parada con Garcé, Ferrero y Goux. Es cierto que la levedad de los puntas del campeón (el goleador Hernán Rodrigo López ni la tocó) y lo bien parado del bloque defensivo sabalero hicieron del toqueteo de Liniers algo intrascendente. Lo que sí estaba claro era que, sin la pelota y sin Fuertes, Colón no le iba a hacer un gol a Vélez.
Quiso ganarlo... lo perdió
A diez del final, con Vélez tocando para los costados pero sin profundidad y con Colón aguantando sin el balón, todos los caminos conducían al primer 0-0 de esta nueva etapa del promocionado “fútbol para todos” en la Argentina. Hasta que el técnico Mohamed, en un cambio bien “a lo Turco”, lo quiso ganar con un movimiento de piezas: puso a Rodrigo Canario, un delantero de las inferiores que completó ayer sus primeros minutos en el profesionalismo, para quedar como tercer punta junto a Lucero y Nieto. Lo dejó abierto al equipo y sacó a Ricky Gómez, el mejor de todos los volantes junto a Capurro, cuando la lógica indicaba que debía salir Caire y pararse Alfredo Ramírez de “8”.
Como tantas veces le salió bien, esta vez la apuesta terminó mal para Mohamed. Lo quiso ganar, algo que tantas veces le elogiamos al entrenador sabalero desde la actitud que transmite y contagia a sus dirigidos. Lo terminó perdiendo, por culpa de una carambola a la que el “Roly” Zárate le puso tiza para hacer tres bandas al gol: Goux (rebote), Papa (cabeza) y Cristaldo (palomita).
Además del oficio, Vélez usó en Santa Fe la suerte y la puntería del campeón para ganarle a Colón. El único tiro al arco en 90 minutos terminó en la red de Pozo. Duele, porque siempre duele perder cuando no es merecido. Duele más por Vélez, un equipo que encontró la fórmula para hacerse el muerto de entrada y resucitar de golpe en el Cementerio.




































