Es cierto que los jugadores de Unión no sabían que le estaban regalando a un técnico que ya estaba ido y sin avisar -Méndez- la mejor actuación cuando, literalmente, pasaron por encima a Independiente con un implacable y lapidario 3 a 0. Y es verdad que sabían, en Tucumán, que tenían que dejarle la mejor impresión a un entrenador nuevo -el Kily- al que le habían "conocido la voz" apenas 48 horas antes, y no pudieron. Entre el desempeño con Independiente y el partido con los tucumanos hubo un abismo futbolístico, muy típico en estos tiempos en los que son muy pocos los equipos que pueden escapar de la irregularidad.




































