Es cierto algo: en Unión no rinden los refuerzos (salvo Tagliamonte y algo de Estigarribia), pero también se ha producido un bajón de varios de los jugadores que tenían regularidad y buen rendimiento el año pasado. Corvalán no es el mismo, Pardo también, Mauro Pittón es otro que bajó un par de puntos en su nivel, Bruno no volvió de la misma manera que estaba en el momento en que se lesionó en la mandíbula y Vargas perdió la titularidad a manos de Gerometta. Y en cuanto a los que se fueron, Orsini-Balboa era una buena dupla para ese juego de tirar pelotazos largos, muchas veces saltando la mitad de la cancha, para que ellos las corran a todas y aguanten la pelota hasta la llegada de los volantes. Y además, la ausencia de ese “5” que Unión había logrado con el despliegue de Mosqueira, que ahora quiere “fabricar” el Kily con Rafael Profini, de promisorios 180 minutos y hasta cerca del gol en el partido del domingo, cuando el ovacionado Galíndez – el arquero de Huracán – le atajó en forma espectacular un cabezazo que iba con destino de red.