Por último, el Kily se despidió diciendo que “me quedo con las lágrimas nuestras, que son sólo nuestras y con todo lo que me llevo de estos chicos, que se merecen lo mejor porque son muy buenos chicos y ojalá que el fútbol les dé todo lo que se merecen. Me voy muy contento por este gesto de los jugadores de regalarme tantas camisetas. Y también me voy feliz por haber intentado hacer lo mejor posible, que a Unión le vaya bien, con buena leche, sin mala intención, honesto, sincero, directo, diciendo siempre las cosas en la cara. Eso me llevó a tener una gran relación con mis jugadores, porque los quiero y me quieren, saben cómo soy y eso es lo que me llevo conmigo. Ojalá tenga la oportunidad muy pronto de volver a dirigir y perdón por no contestar preguntas”, fue la despedida del Kily.