Había llegado a Santa Fe con todos los pergaminos encima. Tres años antes había jugado una final intercontinental, la que jugaron Argentinos Juniors y Juventus, que se recordará por siempre como uno de los mejores partidos de fútbol de la historia (máxime en ese tipo de circunstancias). No para de contar anécdotas, como cuando jugó el primer partido del Nacional B en la cancha de Douglas Haig de Pergamino. “¡Había gente que andaba a caballo!”, cuenta el Pepe, recordando lo que acontecía en aquél estadio ubicado en las afueras de la ciudad.


































