Mucho amor propio, convicción, poder de lucha y eficacia. Eso fue Unión, en una semana a pura victoria, quizás como nunca en su historia. Habría que hurgar en las estadísticas para encontrar tres victorias en siete días. Tres seguidas, puede ser. En tan pocos días, es dudoso. Y Unión lo logró en un partido que tuvo que trabajarlo más que jugarlo, que costó mucho desde lo físico y que estuvo en riesgo en el final, más allá de que Estigarribia – que está negado con el gol – tuvo una ocasión demasiado clara para que un delantero no pueda aprovecharla.

































