Los resultados ya le estaban jugando en contra. Quizás en el juego todavía encontraba algo de respuesta en el plantel (salvo el último partido con River, donde Unión fue ampliamente superado como hacía mucho tiempo no ocurría). Pero estas nueve fechas marcaban que apenas se había logrado una victoria y, encima, venía con el arrastre de un cierre de temporada en 2022 que ya había sido muy floja. En los 551 días de trabajo, Gustavo Munúa y su cuerpo técnico habían dirigido 71 partidos, con 22 victorias, 19 empates y 30 derrotas. Fueron 76 goles a favor y 82 en contra, totalizando un 39.91 % de los puntos obtenidos. Ya el hecho de bajar del 40 por ciento de productividad lo estaba poniendo en una situación desventajosa porque, en definitiva, a los técnicos los respaldan o los condenan los resultados.


































