Iban 27 minutos del segundo tiempo y la figura de Franco Calderón no paraba de agigantarse. Se lo había metido en el bolsillo a Cóccaro, el peligrosísimo delantero que tiene Huracán, cerraba con mucha solidez a las espaldas de Vera y no cometía fallas. Estaba haciendo un muy buen partido, transmitiendo esa seguridad al resto de sus compañeros en la línea de cuatro, hasta que llegó una distracción defensiva y una pelota que le metieron a Cóccaro para que encare hacia el arco de Mele. Allí se produjo la infracción (lo tomó de la camiseta y desde atrás) de Calderón, que el árbitro vio, marcó y penalizó con tarjeta amarilla. Se preparaba Garré para efectuar el tiro libre cuando empezaron a revisarla desde el VAR. Lo llamaron a Mastrángelo y éste fue a observarla, tras lo cuál volvió a la cancha, hizo la seña del VAR, anuló la amarilla y expulsó al mejor jugador que tenía el partido hasta ese momento.



































