Un solo resultado cambió todo en Unión. Ganar el clásico fue un bálsamo que llegó con "bonus track": la clasificación para la Sudamericana. La espalda de Munúa se ensanchó. Pero para el técnico uruguayo -sin dudas que fue el gran acierto de la secretaría técnica-, fue el regalo de fin de año a un proceso en el que normalizó un equipo al que Tato Mosset había rescatado del desvarío al que lo sometió Azconzábal. Munúa acrecentó la recuperación, más allá de algún sobresalto como fue el mal partido en Santiago del Estero y se despidió a toda orquesta con una victoria aplastante e inobjetable ante el rival de todos los tiempos.


































