Fue una explosión de júbilo totalmente justificada. Unión estaba masticando la bronca de ir perdiendo ante un rival que no había aportado lo suficiente para ir ganando. Los minutos pasaban, el VAR tampoco estaba a su favor (le anuló un gol a Gonzalo Morales por posición adelantada), pero lo que no faltaban era coraje y empuje, al margen del aporte de fútbol que le dio Luna Diale, una de las figuras junto Corvalán y a Pardo. Lo dio vuelta y luego supo aguantarlo, algo que antes le faltaba. En otros tiempos, este partido no se daba vuelta y el partido con Independiente Rivadavia no se ganaba, porque Unión no sabía construir resultados. Ahora sí.



































