Unión tiene un entrenador que tiene su libreto, no lo abandona y lo respeta a ultranza. También es de esos entrenadores que, cuando encuentra el equipo, trata de darle confianza a los jugadores. Para este partido, había un condicionante: la cercanía del último partido y una seguidilla de tres en una semana que presagiaba la chance de alguna rotación. Sin embargo, Madelón se la jugó con la decisión de poner a los mismos de los últimos partidos, salvo Maizon Rodríguez (lesionado), a sabiendas de que exigía a sus jugadores. En el debe y el haber futbolístico –y físico- contempló qué era lo mejor y le dio respaldo a quienes él considera que están un escalón por encima del resto. Algo que no todos los técnicos se acostumbran a hacer cuando tienen que afrontar una sucesión de partidos como la que le tocó a Unión.

































