Digno lo de Unión. Perdió en la definición por penales, pero fue todo lo que un equipo de supuesta menor calidad debe ser y hacer para que la diferencia no se note en el trámite. Jugó de igual a igual. Impidió que River lo domine y lo someta, como es su costumbre. Es cierto que junto a Maizon Rodríguez (terminó lesionado, “rengueando”, pero tuvo una actuación consagratoria), Tagliamonte fue otro de los que se rescata en el trabajo individual por un par de atajadas en el final que fueron clave. Pero también Unión tuvo situaciones muy propicias en los pies de Palavecino, sobre todo el mano a mano del final, cuando se jugaba el quinto de los seis minutos que adicionó Gariano.



































