Azconzábal puso a los chicos, apostó al cambio y es cierto que recibió un plantel prácticamente nuevo sobre el que debió trabajar. Pero también es cierto que en este año, al margen de equivocaciones cometidas a la hora de elegir sus refuerzos, convirtió en demasiado inestable al equipo por sus propias decisiones. Cambios permanentes (de esquema y de jugadores), terminó transmitiendo confusión, inseguridad y planificando de manera errónea, como por ejemplo pasó el día del encuentro con Estudiantes, cuando salió con un esquema demasiado defensivo, de local, con seis defensores y con el objetivo de cuidarse del juego aéreo, y a los 23 minutos del primer tiempo ya perdía 2 a 0 y con dos goles de cabeza.