Con pocos días en Santa Fe y en consecuencia apenas un puñado de entrenamientos en el haber, Méndez tomó algunas decisiones claras para el armado de su primer equipo. Apeló al regreso de algunos experimentados como Piris y Corvalán en la defensa y regresó a un dibujo táctico que este plantel conoce porque lo trabajó durante toda la pretemporada con Munúa, aunque en algunas oportunidades el uruguayo lo abandonó. En ese plan, repartió la mitad de la cancha entre Roldán, Aued y Juárez y se la jugó con una línea de ataque que privilegie la explosión y velocidad, sin una referencia clara para los defensores rivales, con Machuca -regresó tras cumplir la sanción por su expulsión en el partido frente a River- por la derecha, González por la izquierda y Luna Diale ocupando el rol de falso nueve.