Hay elementos físicos que le ganaron al tiempo y éstos son los adoquines, pese a que en muchos sectores de la ciudad los taparon con cemento asfáltico, como si avergonzaran a la modernidad. Esos bloques labrados de forma rectangular que se utilizaron para urbanizar son eternos como el agua y el aire, al decir de Borges. Y constituyen además el palmario recordatorio de la evolución de las urbes.

































