Por ira. Por avaricia. Por lujuria. Por venganza. Por envidia. Por haber estado en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Por haber tirado una moneda al aire pensando que saldría cara, pero salió seca. Por haber perdido un segundo la razón. Por no medir las consecuencias… Pero también por haber querido hacerlo. Por elección. Por no importar el precio. Por creer que el destino de cada persona ya está escrito y éste era el suyo. Por ser consciente y preferir no evitarlo…

































