Resulta innegable que durante el confinamiento global más estricto, el tráfico aéreo y vehicular se redujo más de la mitad, lo cual originó una disminución en la contaminación atmosférica, por primera vez visible desde el espacio. Por ejemplo, en China las emisiones atmosféricas cayeron un 25% a principios del 2020, en Nueva York un 50%, mientras que, en el norte de Italia, las imágenes satelitales mostraron concentraciones de dióxido de nitrógeno notoriamente mitigadas. Algo similar se registró en España y Reino Unido. Argentina no fue la excepción. De acuerdo a la Secretaría de Ambiente de la ciudad de Buenos Aires, las emisiones atmosféricas de monóxido de carbono, óxido de nitrógeno (gas de efecto invernadero) y dióxido de nitrógeno se redujeron a la mitad en 2020, en relación al mismo período en 2019.