La ciudad de Santa Fe ostenta una gema arquitectónica, cultural, histórica y religiosa. Es el Convento de Santo Domingo y de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, cuya construcción inició en 1670 y, en el año 1895, se le impuso el nombre de “El Vaticano de Santa Fe” por los pintores involucrados en su decoración. Nada menos.




































