"Cuando se ponen una camiseta que está en condiciones o unos botines o canilleras, se sienten profesionales. Son los sueños los que motivan a los chicos a estar en el club todos los días y no en la calle". El que dice esto a El Litoral es Tomás Machuca, que tiene 22 años y desde los 17 -cuando terminó la escuela secundaria- decidió que su futuro iba por el lado del emprendimiento. Hoy, produce canilleras hechas de plástico reciclado, una idea rentable y en crecimiento, mientras dona parte de su producción a los chicos de los clubes barriales.
































