Eso condujo a la implementación de medidas tendientes a reforzar la infraestructura (recrecimiento y/o conservaciones de obras de defensa, ampliación de la red de drenaje y estaciones de bombeo acordes a nuevos parámetros hidrológicos, conformación de reservorios para retardar el escurrimiento del agua hacia el cauce de los ríos, construcción de viviendas para trasladar a las familias asentadas en zonas inundables), mejorar la percepción del riesgo por parte de la sociedad (campañas de información, acciones de capacitación y apoyo para la inclusión del tema en educación), introducir en el planificación urbana criterios de ocupación de las zonas inundables), fortalecer la preparación (definición de puntos de encuentros y responsables de evacuación por zonas, preparación de espacios de albergue, protocolos de actuación según el nivel de riesgo), entre otras estrategias puntuales.