Entre las décadas del ‘20 y el ‘30 el Estado provincial atraviesa un periodo de especialización y ampliación en sus facultades, un nuevo modelo de gestión estatal que tienen especial acento en la arquitectura y en los profesionales “expertos” que llevaron adelante la obra pública. Siguiendo lo planteado por los historiadores Dario Macor y Natacha Bacolla, podemos pensar el inicio de aquella especialización y ampliación estatal a partir de 1932, con el gobierno de Luciano Molinas y la puesta en vigencia de la Constitución provincial de 1921, en donde, entre otras cosas, el Poder ejecutivo provincial aceptaba un mayor control de parte del Poder legislativo en torno a la administración de las finanzas. En ese sentido, en 1934 se sancionó la ley que daba autarquía a la Dirección de Obras Públicas de Santa Fe buscando un mejoramiento técnico y una rapidez en la ejecución de la obra. Luego, en 1937, bajo otro signo político, el gobierno conservador de Manuel Iriondo puso en vigencia la ley provincial 2556 que estipula la vuelta de la Dirección de Obras Públicas bajo la órbita del Poder Ejecutivo, sin por ello perder su estratégica función al momento de profundizar la obra pública en manos del Estado provincial bajo el auspicio y fuerte apoyo del gobierno nacional. Algunos ejemplos de esta obra pública en aquellos años fueron el Instituto de Investigación y Fomento Agrícola Ganadero (1937) -actual Ministerio de Agricultura y Ganadería-, el Cuartel de Bomberos Zapadores (1940), la Escuela Luis María Drago (1940), el Hospital Psiquiátrico (1939) y el Palacio Municipal (1941).