Atento a ello el gobierno municipal tiene tareas muy importantes y delicadas que atender en los próximos meses. Una de ellas es monitorear muy de cerca en qué condiciones está la red de desagües, tanto los entubados como los que son a cielo abierto. La otra es prever qué hará con los cientos de familias que durante y después de la pandemia se radicaron en áreas de riesgo hídrico, ampliando asentamientos ya existentes o creando nuevos. Si se inundan, deberá asistirlos mientras dure la emergencia, sea por crecida de ríos o por lluvias, o por ambos fenómenos. Y cuando todo finalice, ¿les dirá "listo, todo ha concluido, regresen a donde estaban antes"?. ¿O deberá ocuparse de darles una solución: tierra vacante a cota segura, escasa en Santa Fe, e incluso una vivienda, como ha sucedido muchas veces en el pasado? Estas decisiones le tocarán al gobierno vigente o al que asuma el 10 de diciembre, según cuando El Niño descargue su fuerza.