La ciudad de Santa Fe reguló con una Ordenanza municipal el funcionamiento de las aplicaciones de viaje, que ya funcionan desde hace años en la clandestinidad. Sin embargo ahora los choferes que pretenden regularizar su situación se encontraron con un problema: la gran mayoría de los coches que utilizan en la actualidad tienen más de siete años de antigüedad, lo que les impide ingresar al sistema. Por ese motivo solicitan a las autoridades una contemplación que les permita sortear el escollo. Y advierten que de lo contrario seguirán funcionando en la clandestinidad y realizarán reclamos y protestas frente al Palacio, para ser escuchados.
































