Durante la noche del día 5 y toda la madrugada del 6 de agosto de 1990, es decir hace exactamente 32 años, se realizó una investigación en la ciudad de Santa Fe de la que no hay antecedentes históricos. Un grupo de personas -previo permiso otorgado por el municipio local en ese entonces al frente del intendente Enrique Muttis-, realizó un estudio de psicofonía en el Cementerio Municipal de esta capital. Consistió en la colocación de micrófonos y grabadores en varios panteones: al terminar el experimento, se detectaron registros grabados de voces.



































