El kitesurf es un deporte acuático que se basa en el deslizamiento en el agua sobre una tabla que ocurre cuando una cometa de tracción —piloteada por el kitesurfista— “recoge” el viento y tracciona al deportista. En la ciudad, hay al menos unos 200 propietarios de cometas —se proyecta que ese número en dos años ascenderá a 500— y unos 150 alumnos. Se trata de una disciplina de riesgo, tanto para quien la practica (si desconoce las medidas preventivas) como para terceros, como bañistas. El kitesurf no está regulado en esta capital.



































