En marzo de 1974, en adhesión al octavo aniversario de Canal 13 Santa Fe de la Vera Cruz, la Asociación de Artistas Plásticos Santafesinos presentó una muestra conjunta de sus asociados, en el vestíbulo de la televisora.
En marzo de 1974, una exposición reunió a artistas plásticos santafesinos y dejó al descubierto la amplitud de lenguajes de la escena local. Una columna de Jorge Taverna Irigoyen en El Litoral permite reconstruir ese momento.

En marzo de 1974, en adhesión al octavo aniversario de Canal 13 Santa Fe de la Vera Cruz, la Asociación de Artistas Plásticos Santafesinos presentó una muestra conjunta de sus asociados, en el vestíbulo de la televisora.
El Litoral dejó un registro de aquel hecho a través de una columna de Jorge Taverna Irigoyen, motivado principalmente por la relevancia de los distintos expositores.
El texto de Taverna permite reconstruir el listado de participantes y hacer también una lectura de aquel momento artístico de la región. Es que la exhibición fue el equivalente a una heterogénea convivencia de lenguajes.
Los óleos, firmados por José Domenichini, Ernesto Fertonani, Lausen Freyre Beñatena, Oscar Gigena, Armando Godoy, Matías Molinas, César Fernández Navarro y Alberto Passarelli, evidencian esa enorme amplitud.
En palabras de Taverna Irigoyen, la muestra sirvió para ratificar que "la paleta del litoral registra en los últimos años gamas tan amplias que hacen difícil caracterizarla o definirla analíticamente".
Esa imposibilidad de síntesis puede ser leída, en perspectiva, como señal de vitalidad. En la obra de Passarelli, por ejemplo, el crítico advertía "una proposición metafísica que resulta promisoria", señalando un movimiento hacia nuevas búsquedas dentro de la pintura local.
La riqueza de la muestra no se agotaba, ni mucho menos, en la pintura. Grabados y dibujos ampliaban el espectro expresivo a través de nombres como Zulma Palacín, Ormando Romano, Ana María Paris, Gladys Brusa y Oscar Esteban Luna.
Sobre este último, Taverna destaca su obra "La misteriosa dama", subrayando que "desarrolla admirables secuencias en los valores y los planos".
En paralelo, la escultura aportaba lo suyo a la muestra. D’Auria, Bardonek, Costanzo, Roberto Favaretto Forner, Roberto Migdal, Medina y Wenceslao Sedlacek componían un conjunto que, según el crítico, otorgaba al "arte del volumen un acorde de seria proyección dentro de la plástica santafesina".
Ese mismo marzo de 1974 encontraba a la escena artística local en expansión. Taverna registraba, en otra columna, la actividad de talleres que abrían el juego a experiencias y lenguajes. Un ejemplo era el que, desde 1968, dirigían Graciela Borthwick y Raúl Cerdá en un local de Urquiza 2398.
La enseñanza artística en Santa Fe se estructuraba desde la experimentación y la diversidad técnica. Cerámica, esmaltes, metales, batik, vidrios horneados y expresión gráfica eran parte de un entramado donde el aprendizaje eludía "corsés".
"El alumno" -escribía el crítico- encontraba allí "una buena orientación, sin rigideces, con ductilidad tanto en el tratamiento formal de las piezas cuanto en el uso y la distribución de los esmaltes y engobes". El arte como proceso abierto.
Incluso las producciones infantiles, con "toda la imaginación, el candor y el a veces sorprendente dominio (y audacia) del niño frente al color", eran leídas como una confirmación de la "validez del concepto de la educación por el arte".
La muestra de 1974 en Canal 13 era reflejo de un ecosistema cultural en ebullición. La coexistencia de lenguajes, generaciones y búsquedas armaba un mapa en crecimiento, difícil de encasillar, pero profundamente identitario.
Santa Fe no era una escuela cerrada, sí en cambio un lugar de experimentación donde la pintura, el grabado y la escultura hablaban sin jerarquías fijas.




