Eso significa graves daños ambientales y económicos. En lo ambiental se trata de la pérdida de sustentabilidad de la tierra, porque al perder la vegetación se favorece el deslave y, cuando venga la lluvia, toda la ceniza que quede va a ser levantada y llevada por el viento lo que producirá contaminación en el aire y, a su vez, va a ser llevada a los cauces de los ríos generando contaminación. En zonas cordobesas, por ejemplo, el material residual va a ser llevado hacia los lagos, lo que afecta la capacidad de los diques y habrá menos agua para potabilizar y menos energía eléctrica.